dimarts, 1 de maig del 2012

UN DÍA PARA NO OLVIDAR


Hay muchas cosas que quisiera contar y sobre la misma persona, sin embargo he querido contar ese preciso instante en que se me fue todo de las manos, los días antes a ese instante y lo que pudo ser pero desgraciadamente se fue todo al garete por una sencilla estupidez que la vida nos quiso poner.
Era el principio de verano de 2010, ese principio que no sabes si realmente es principio o estás en pleno verano. El cumpleaños de Paula estaba al caer y por supuesto lo quería celebrar. Por lo que nos reunimos todos los invitados en su casa, en un pueblecito muy cercano al mío. No todos los que estábamos allí nos conocíamos, por lo tanto, hicimos nuevas amistades y con ellas un romance que nunca tuvo que suceder.
Pero antes de continuar con este romance “prohibido”, que probablemente me cambió para siempre,  os tengo que contar el porqué lo considero prohibido.
Nos conocimos cuando empezamos el instituto; él, un chico que vivía en la sombra del, que se podría decir, el chico más guapo de todo primero, inseguro y se consideraba todo lo contrario a su gran amigo; yo, también una chica muy reservada y vergonzosa que no me podía despegar de mis amigas, sino me sentía desnuda. No hicimos grandes e inseparables amigos, nos lo contábamos todo y nos sentíamos bien pasando la horas juntos. Pero, poco a poco, algo dentro de mi iba cambiando y me fui enamorando de él. No me quería separa de él y me empecé a dar cuenta de que él también quería pasar el rato conmigo. Haciéndoos esta pequeño pero necesaria introducción entenderéis porque ese romance nunca tubo que suceder.
Como os iba diciendo, no encontramos todos los amigos de Paula en el pueblo para celebrar su gran cumpleaños. Fuimos a cenar en uno de los pocos bares que hay en la ciudad. Después fuimos a dar un paseo y, sin querer, llegamos a la plaza de toros, cerca de un parque. Sin darnos cuenta nos separamos y, mucho más tarde, nos encontramos otra vez todos en casa de Paula para ya encerarnos en casa hasta la mañana siguiente. Aquella noche fue un caos para todos, Paula no daba abasto de lo que veía. Su prima Marta estaba con su mejor amigo, y yo…. bueno, yo no quería ni pensar en lo que me podía venir. Aquella misma noche conocí al primo de Paula, Marc, que era un chico muy guapo y por si fuera poco solo tenía ojos para mí. No se como lo hicimos pero, aquella alocada noche, acabamos los dos juntos. No quería ni pensar como se lo estaría pasando Max, y os juro que mi corazón quería parar y estar con él, pero mi cabeza fue más fuerte y no lo puede cambiar. Max y yo nos separamos, y en mucho tiempo no nos volvimos a hablar.



La perdí. Andrea se me escapó y para no regresar. Y todo por miedo a que me rechazara. Sabía que no era bueno para ella, pero ella me demostró que era aún peor de lo que imaginaba. Aquella noche quería confesarle todo lo que sentía por ella, todo lo que podíamos vivir juntos y lo bien que nos lo podíamos pasar. Pero un chorizo se me adelantó. No olvidaré nunca aquella cara, y el echo que sea primo de Paula no cambia nada. La mañana siguiente no pude hablar con nadie, y menos aún mirarla a la cara. Pasé todo el domingo mosqueado con todos y sin poder pensar en otra cosa que no fuera la oportunidad que he dejado escapar, de lo tonto que había sido por no decírselo cuando debía. Pero basta de lamentos! La vida sigue. Si que he dejado escapar una gran persona, pero hay muchas nuevas oportunidades que las tengo que encontrar y no hace falta decir que las tengo que aprovechar al máximo. Por lo que en cuanto la vi le dije:
-Olvidemos todo lo que pasó el sábado y continuemos con nuestras vidas tal y como estaban. Echo?
-De acuerdo – lo dijo con cara de desconcierto, sorprendida por mi reacción ante lo sucedido – Pero estás seguro de lo que sientes?
-Estoy seguro, y tienes que comprender que me hiciste mucho daño. No me lo esperaba de ti, con lo que hemos llegado a ser… pero no quiero vivir en el pasado, quiero empezar una nueva vida, y en ella te veo a ti. Quiero que estés a mi lado para apoyarme con todos los problemas como en los viejos tiempos.
-Pero…. – quiso decir algo pero la interrumpí
-No lo digo en broma. Olvidemos este fin de semana.
-Estoy de acuerdo – y me sonrió de una forma dulce
Nos quedamos mirando y un terrible golpe nos despertó a los dos de aquella mirada acaramelada. El profesor nos echó de clase por hablar demasiado y por si no fuera poco avisó a nuestros padres

Cuando Max me dijo que lo quería olvidar todo me quede un poco perpleja, no me esperaba esa reacción después de la mañana del domingo. Empezamos aquella semana con muy buen pie. Como si no hubiera pasado nada. Eso me gustaba, es más, me gustaba aquel nuevo Max.
Pasaron los días, las semanas, e incluso llegaron a pasar varios meses hasta llegar a lo que se podría decir más que amigos. Era una de esos días típicos de verano, donde las amigas de una madre se resumen y con ellas vienen los hijos. Pues eso mismo me pasó a mi. Cuando me di cuenta Max y yo ya volvimos a ser los mismos aquella mañana, de aquel día en que nuestros padres se reunieron para pasar el día juntos. Hasta que llegó la tarde. Me pareció la más calurosa de todo el verano. Estuvimos más pegados de lo normal y me afecto demasiado.

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Aquel día en que nos encontramos en su apartamento muy cerca de la playa quise hacer lo que tendría que haber hecho ya hace...... bueno no quiero ni contar los meses. En realidad no lo quiero ni recordar por lo tremendamente duro que me resultó estar como un año entero enfadados por lo que, ni el uno ni el otro, recordamos. No quiero recordar que después de aquel maravilloso día en la playa, dónde todavía nos conocimos más, me dejase de hablar. No quiero recordar las horas que estuve pensando como podría haber sido aquella relación. No quiero recordar la pequeña charla que tuve con mi padre después de aquel día de lo que se puede y lo que no se puede hacer. No quiero recordar lo bien que lo pasamos, porque lo hecho de menos. Lo único que merece la pena recordar es aquella sonrisa que pude sacar con una sola mirada. Con ella es, aún, con la que me despierto.

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El día no fue para olvidarlo. Imaginaos: un día en la playa, juntos, olvidando el pasado y viviendo el presente sin dejar que el futuro nos influya. Me gustaba su sonrisa. Me gustaban sus gestos. Me gustaba su forma de mirarme. Pero había algo que, a medida que transcurrían las horas, no me gustaba. No sabía lo que era pero había algo dentro de mi que me decía que aquello no duraría mucho. Y acerté. Al cabo de dos días se enfadó. Nos separamos. No volvimos a hablarnos y ahí se quedó todo. En un sueño. Una ilusión. Con la esperanza de que algún día, en un futuro no muy lejano, volviéramos a tener esa bonita amistad. 


No es una gran historia ni con mucha imaginación. Tampoco es la realidad. Y ni mucho menos es la más original .Es lo que siento. Es lo que llevo en la cabeza y en algún momento tengo que soltarlo. Y ahora he tenido la oportunidad. Siento mucho haceros pasar el tiempo de esa manera, pero os ha tocado
Aunque lea mucho y me guste hacerlo, no soy una persona a la que le guste escribir, ni tengo imaginación para hacerlo. No suelo escribir relatos. No he heredado la sangre escritora de mi hermana. Pero esta es mi historia os guste o no.

divendres, 2 de març del 2012

José Zorrila

Nació en Valladolid en 1817 i murió en Madrid el 1893.
Fué una de las figuras literarias más importantes español.
Cultivó todos los géneros poéticos: la lírica, la épica y la dramática
Entre sus principales obras dramáticas figuran Don Juan Tenorio (1844), que sigue siendo la obra teatral española más popular